Esta novela
es de esta maestra del suspense "romántico". Está situada en la costa
de Kent, en la región donde se encuentran las terribles y traidoras
"arenas movedizas", en las que se distinguen -cuando se desvanece la
niebla- los mástiles de barcos atrapados. Caroline Verlaine, joven viuda de un
pianista famoso, con el pretexto de un empleo viene a este lugar para averiguar
la misteriosa desaparición de su hermana, su única familia. La entrada en la
antigua casa Stacy -extraña familia donde han ocurrido siniestras desgracias-
la sobrecoge; no obstante, una contradictoria atracción crece hacia uno de sus
miembros. ¿Accidente?, ¿asesinato? Caroline está dispuesta a encontrar la
verdad aún con el riesgo creciente de su vida. Como siempre, la autora enmarca
a sus protagonistas en una situación de misterio e intriga, necesarios en este
tipo de relatos; pero esto no sería suficiente sin una prosa inteligente y
culta -con los matizados análisis de los personajes- a la que nos tiene
acostumbrados, consiguiendo una narrativa amena y de calidad.
SUS LIBROS NUNCA PASAN DE MODA, SON MAGNÍFICAS HISTORIAS.




